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La Coctelera

MEDYSALUD y el lado más curioso de la salud

Hay otras formas de informar sobre salud

27 Junio 2008

¿A que edad empezamos a sentir dolor?

El feto no percibe el dolor hasta la 20 semana de gestación. Para hacerlo, se necesita un entramado de nervios interconectados que todavía no están plenamente desarrollados.

Sin embargo, antes de la 20 semana el feto es capaz de reaccionar ante estímulos. Lo que se produce no es dolor real, sino un movimiento reflejo en respuesta a un estímulo doloroso.

Paradójicamente, una vez superada esta etapa el feto no sólo siente dolor, sino que su percepción parece ser más profunda que la de un niño mayor. Esto es así, porque faltan en la vida fetal muchas de las «estrategias» que se encargan tras el nacimiento de hacer que no sintamos dolor.

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27 Junio 2008

Para algunas personas el dolor no es desagradable

¿Qué pasa en el cerebro cuando sentimos dolor? Parte del impulso nervioso llega a la llamada corteza somatosensorial, el mismo sitio a donde van los impulsos que provocan la sensación del tacto. Esta zona cerebral nos permite identificar el sitio y el tipo de dolor. La otra parte del impulso eléctrico llega a la llamada corteza cingular, donde se genera la sensación afectiva desagradable que acompaña al dolor.

Las personas que tienen una lesión en esta corteza cingular, pueden sentir el dolor, saber como se produce, si es punzante o quemante, pero no sienten el componente emocional de sufrimiento. Notan el dolor, pero no sufren con el mismo. Para ellos el dolor no es una sensación desagradable.

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27 Junio 2008

¿Cómo se genera el dolor?

Es de todos, pero cada uno tiene el suyo propio. Sabemos perfectamente en qué consiste, aunque casi nadie sabría definirlo. Ni siquiera la propia Medicina ha encontrado palabras para hacerlo en toda su dimensión. La International Association for the Study of Pain define el dolor como una experiencia sensorial y emocional asociada con daño real o potencial a los tejidos, o descrita como tal daño. Pero el dolor es mucho más.

Millones de sensores especiales del dolor se encuentran repartidos por nuestro organismo. Son detectores de cuando algo falla o un peligro amenaza. Ante un estímulo mecánico (golpe), térmico (calor) o químico (sustancias), transforman ese estímulo en una pequeña corriente eléctrica, que viajará por el interior de los nervios hasta la médula y de ahí al cerebro. Pero...¿cómo puede convertirse un golpe en señal eléctrica? La sensación de presión abre unos canales por los que entran iones de sodio en la terminación nerviosa y esta corriente de iones genera energía eléctrica.

¿A qué velocidad viaja esta "electricidad" por nuestros nervios?. Depende. Tenemos dos tipos de nervios y producen dos tipos de dolores distintos. Las fibras rápidas son más gruesas, conducen el impulso a unos 30 metros por segundo y producen el llamado dolor rápido, ese que notamos como un pinchazo. Pero también hay otras fibras más finas y lentas que conducen el impulso nervioso a un metro por segundo. Estas producen el dolor lento que percibimos como una sensación quemante.

Ante un golpe por ejemplo, a veces sentimos primero un pinchazo y luego nos queda una sensación de quemazón. ¿Porque dos dolores para un solo golpe? Esto se debe a que el impulso eléctrico ha viajado primero por fibra una rápida generando el pinchazo y décimas de segundo más tarde, por una lenta provocando el ardor.

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26 Junio 2008

Pérez de Tudela quiere subir el Everest con dos infartos para que investiguen su corazón

El experimentado montañero César Pérez de Tudela es además un paciente cardiológico que tiene colocada una cánula (stent) dentro de una de sus arterias, debido a dos infartos que sufrió, uno en el Everest en el año 1992 y otro en el Gulab Kangri en 1996.

Lejos de llevar una vida tranquila como le habrán recomendado los médicos, Pérez de Tudela sigue escalando, esquiando y volando en parapente. Ahora se plantea volver a subir al Everest, esta vez para que estudien su corazón. En la aventura es posible que le acompañe un médico hasta los 6.400 metros de altura. A partir de ahí estarían comunicados por radio.

Preguntado por la periodista Sivia Churruca sobre qué espera aportar a la medicina con esta experiencia, el montañero ha respondido: "Yo pretendo superarme, no dejarme ganar por la vida fácil. Creo que mi actitud puede animar a muchos miles de cardiópatas a hacer deporte debidamente controlados".

No obstante, Pérez de Tudela ha demostrado ser consciente del alto riesgo que va a correr y en este sentido afirmó: "Sé que subir el Everest es una decisión peligrosa, especialmente para mí, pero la vida son retos y la investigación no se hace nunca cómodamente."

Personalmente creo que hay otras formas de investigar, pero está claro que a estos montañeros no se les convence con nada. Entre otras cosas, porque si fueran factibles de convencer, no valdrían para ser montañeros.

Mucha suerte, mucha sensatez y mucha vida, investigador Pérez de Tudela.

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26 Junio 2008

Nueva operación para cambiar la válvula aórtica en casos extremos

Una nueva forma de acceder al corazón para cambiar la válvula aórtica ha sido puesta en práctica en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid por un equipo multidisciplinar de cirujanos cardíacos, hemodinamistas, ecocardiografistas y anestesistas.

La novedad radica en cambiar la válvula sin necesidad de abrir el pecho del paciente, sino haciendo una pequeña incisión de cinco o seis centimetros por el espacio que hay entre la quinta y sexta costilla, para introducir la válvula por allí hasta llegar a la punta del corazón y luego a su interior.

La nueva técnica está destinada a pacientes de muy alto riesgo, que hasta ahora no tenían posibilidad de ser operados porque su estado no les permitiría soportar una intervención quirúrgica tradicional. Ha sido probada en tres octogenarios cuya esperanza de vida era tan sólo de tres meses.

Felicidades a los premiados. Es decir, médicos, pacientes y toda la sociedad en general.

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25 Junio 2008

Los sobrinos no deberían crecer

Esta semana la noticia de mi vida es que mi sobrino el mayor acaba de terminar sus estudios universitarios. El chaval me lo dijo todo ilusionado y yo casi no supe qué decir, por que no hubiera sido "políticamente correcto" lo que me dieron ganas de decir: "Cacho cabrón ¿No te das cuenta que con esa noticia me haces mayor a mi?

Claro que tampoco fue muy "políticamente correcto" el día que con apenas un año se puso a vomitarme encima. Justo castigo pagó entonces acabando en la pila de la cocina bajo el chorro del agua fria. Aquel chorro de agua fría parece que espabiló las neuronas del chaval, que listo nos ha salido, pero debió dejarle alguna secuela vengativa. Ahora me devuelve el remojón con otro jarro de agua más fria todavía. "Tío, que soy un poco más mayor". Y eso naturalmente lo que quiere decir es que el tío es más mayor todavía.

Aún le recuerdo en el salón el día de Reyes sin casi poder hacerse con los juguetes, intentando subirse a los árboles con su primo en verano, descubriendo si los malos olores de su cuerpo eran solo suyos o a su primo también le sucedía lo mismo, pasando por debajo de las talanqueras cuando venían los toros o perplejo ante una piel de cabra colgada de la chimenea hasta afirmar con grandilocuente retórica:"no sé que es eso, pero el caso es que es bonito".

No pienso caer en la tentación de decir la horterada esa de que "parece que fue ayer cuando le cambiaba los pañales". Más que nada, porque yo no se los cambiaba.

Tenga usted, querido Borja, todo un brillante futuro por delante. Pero hágalo usted sin jod... a su tío. Me da igual a quien piense usted incarle el diente. Pero sólo me faltaría que en breve me viniera diciendo que tiene novia formal y que se casa. Ese día sí que me matas.

Tags: crecer

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25 Junio 2008

Los hospitales están hechos para aburrirse

Con permiso de Rosalía Sierra que es la autora de la entrevista y de Diario Médico donde fue publicada, reproduzco este artículo que no me atrevo a comentar, porque la verdad lo es en sí misma.

Un cáncer le robó una pierna, un pulmón y medio hígado, pero no el humor. Albert Espinosa retrató su vida en Planta 4ª y da charlas a médicos porque, dice, "la información cura".

Estuvo hospitalizado de los 14 a los 24 años. ¿Cree que los hospitales están hechos para la gente?

-No, creo que faltan cosas básicas, como áreas comunes, donde pueda estar la gente. Nosotros teníamos un grito de guerra: "No moriremos de cáncer, moriremos de aburrimiento". Los hospitales están hechos para aburrirse. También hay cosas que parecen pequeñas pero son importantes, como que no haya una mesa para poder comer. La gente viene a visitarte y te mira comer en la cama, y a veces te encuentras bien y quieres comer sentado, pero no hay mesa. En general, los hospitales están pensados para estar durante cortos periodos y el tiempo que dura el ingreso es como si la vida se cortara, cuando debería ser al revés: se pueden tener experiencias maravillosas.

Después de hacer una carrera de diez años, ¿qué le queda por aprender a un médico?

-Muchas cosas. Yo me he encontrado oncólogos que me preguntan cómo decirle a un enfermo de cáncer que tiene cáncer. No hay que minusvalorar a un paciente. Se cree que si un médico le pregunta a un enfermo es porque no sabe hacer su trabajo, pero no es así: somos la otra parte de la historia, y conocerla enseña mucho. Creo que los médicos que han pasado una enfermedad han comprendido cosas fundamentales que quizá no se las pueden explicar en la facultad; lo que ocurre es que las preguntas que tiene el paciente no se parecen en absoluto a las que el médico cree que necesita responder.

Todo está muy enfocado a hablar de tratamientos, tiempos de curación, secuelas, etc., pero lo que realmente importa es el día a día. Alguien me dijo que lo que realmente le preocupaba era cómo explicar a su hija pequeña que tenía cáncer. Parece que a los médicos no les preocupa el entorno, lo que realmente pierde el paciente, y es lo más necesario para una persona.

¿Y cómo se toman los médicos que un paciente les dé clases?

-Hay una receptividad muy alta. Casi nunca me he encontrado médicos que no quieran escuchar y utilizar lo que aprenden. Yo no les digo cómo se tienen que comportar, sólo cuento mis ejemplos, lo que he vivido en un hospital. Está bien que tengan ejemplos, porque normalmente sólo tienen libros.

Alguna vez ha dicho que la información cura. ¿Cuál es esa información?

-De todo tipo. Cuando voy a ver a niños y adultos con cáncer noto que lo que más tienen son preguntas. Hay que preguntar al médico, pero hay miedo de que no responda o se moleste. Con dudas es más difícil curarse porque no te esfuerzas para ello. Hasta que aquel hombre no solucionó cómo hablar de su cáncer con su hija no podía curarse.

Planta 4ª se proyecta en hospitales. ¿Qué efecto tiene? ¿El cine también cura?

-Más que curar, mejora la situación: a raíz de la película aumentaron un 65 por ciento las visitas a los niños hospitalizados. La gente los veía como críos sin pelo mirando un gotero con cara de tristeza. Se ha creado un tópico del niño con cáncer que hace que la gente deje de ir a verle. Y de pronto, gracias a la película, se vio que son niños que están sanos, que pueden jugar al fútbol, salir, hacer bromas... Por eso muchos hospitales tienen ahora la cinta para que los niños la vean en sus primeros días ingresados.

¿La realidad supera a la ficción?


-Sí, sin duda. Muchas veces durante el rodaje de Planta 4ª tuvimos que cambiar cosas porque Antonio Mercero me decía "esto no es creíble", aunque yo sé que pasó en el hospital. Debemos conseguir que los pacientes expliquen esa realidad, que no tengan temor. No hay nada malo en hablar de la muerte, del dolor y mucho menos del cáncer, porque cuanto más se hable menos miedo se tendrá. Por ejemplo, poca gente sabe que el 80 por ciento de los cánceres no causan dolor físico: yo no lo sufrí jamás y tuve tres.

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24 Junio 2008

Las mujeres son más calientes

Las mujeres son más calientes. La temperatura de su piel es más alta que la del hombre. La mujer al tener la temperatura más elevada (por cuestiones hormonales), empieza a sudar dos grados más tarde que el hombre.

La relación es distinta si nos referimos a la temperatura superficial de la piel, o a la temperatura central del cuerpo. Cuando la temperatura ambiental es menor de 30 grados, la temperatura en la superficie de la piel es 0.5 -1 grado menor en mujeres que en varones, debido a que por su mayor contenido en grasa corporal la piel está mejor aislada en las mujeres. Cuando la temperatura ambiente es mayor de 30 grados, la temperatura de la piel es 0.5-1 grado mayor en las mujeres.

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