Es de todos, pero cada uno tiene el suyo propio. Sabemos perfectamente en qué consiste, aunque casi nadie sabría definirlo. Ni siquiera la propia Medicina ha encontrado palabras para hacerlo en toda su dimensión. La International Association for the Study of Pain define el dolor como una experiencia sensorial y emocional asociada con daño real o potencial a los tejidos, o descrita como tal daño. Pero el dolor es mucho más.

Millones de sensores especiales del dolor se encuentran repartidos por nuestro organismo. Son detectores de cuando algo falla o un peligro amenaza. Ante un estímulo mecánico (golpe), térmico (calor) o químico (sustancias), transforman ese estímulo en una pequeña corriente eléctrica, que viajará por el interior de los nervios hasta la médula y de ahí al cerebro. Pero...¿cómo puede convertirse un golpe en señal eléctrica? La sensación de presión abre unos canales por los que entran iones de sodio en la terminación nerviosa y esta corriente de iones genera energía eléctrica.

¿A qué velocidad viaja esta "electricidad" por nuestros nervios?. Depende. Tenemos dos tipos de nervios y producen dos tipos de dolores distintos. Las fibras rápidas son más gruesas, conducen el impulso a unos 30 metros por segundo y producen el llamado dolor rápido, ese que notamos como un pinchazo. Pero también hay otras fibras más finas y lentas que conducen el impulso nervioso a un metro por segundo. Estas producen el dolor lento que percibimos como una sensación quemante.

Ante un golpe por ejemplo, a veces sentimos primero un pinchazo y luego nos queda una sensación de quemazón. ¿Porque dos dolores para un solo golpe? Esto se debe a que el impulso eléctrico ha viajado primero por fibra una rápida generando el pinchazo y décimas de segundo más tarde, por una lenta provocando el ardor.