El experimentado montañero César Pérez de Tudela es además un paciente cardiológico que tiene colocada una cánula (stent) dentro de una de sus arterias, debido a dos infartos que sufrió, uno en el Everest en el año 1992 y otro en el Gulab Kangri en 1996.

Lejos de llevar una vida tranquila como le habrán recomendado los médicos, Pérez de Tudela sigue escalando, esquiando y volando en parapente. Ahora se plantea volver a subir al Everest, esta vez para que estudien su corazón. En la aventura es posible que le acompañe un médico hasta los 6.400 metros de altura. A partir de ahí estarían comunicados por radio.

Preguntado por la periodista Sivia Churruca sobre qué espera aportar a la medicina con esta experiencia, el montañero ha respondido: "Yo pretendo superarme, no dejarme ganar por la vida fácil. Creo que mi actitud puede animar a muchos miles de cardiópatas a hacer deporte debidamente controlados".

No obstante, Pérez de Tudela ha demostrado ser consciente del alto riesgo que va a correr y en este sentido afirmó: "Sé que subir el Everest es una decisión peligrosa, especialmente para mí, pero la vida son retos y la investigación no se hace nunca cómodamente."

Personalmente creo que hay otras formas de investigar, pero está claro que a estos montañeros no se les convence con nada. Entre otras cosas, porque si fueran factibles de convencer, no valdrían para ser montañeros.

Mucha suerte, mucha sensatez y mucha vida, investigador Pérez de Tudela.