Esta entrevista fue ofrecida a todos los periódicos de tirada nacional en el 2002 para que la publicaran y ninguno quiso hacerlo. Un año después, uno de ellos publicaba una entrevista con preguntas muy similares ¿Por qué?

El hombre que supo hacernos donantes

"Prácticamente me echaron de España"



Creó la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). El Consejo de Europa lo eligió Presidente en materia de trasplantes y recomendó su modelo como única fórmula constatada de incrementar las donaciones. Después Celia Villalobos lo destituyó. Fue reclamado entonces para desarrollar su modelo en Italia. Presentado por este país, ha vuelto a recuperar su cargo en Europa. Actualmente colabora con los Ministerios de Sanidad de Italia y Grecia. Incluso la actual Ministra de Sanidad, Ana Pastor, le ha nombrado su asesor. ¿Quién ha dicho que la línea recta es el camino más corto?

El Dr. Rafael Matesanz es más que conocido internacionalmente. Se lo ha ganado a pulso, porque el sistema que ingenió multiplica las donaciones y reduce las listas de espera como ninguno. Pese a todo, España le ha hecho sufrir. Quizás porque su escala de valores no es la más idónea para estos tiempos en que resulta tan rentable la ambigüedad. No es de extrañar así, que este hombre ya de por sí muy reticente a mostrar su verdadera personalidad, mantenga intacto el duro cascarón que separa el lado humano del profesional.

Con todo, es de esas personas que parecen haber nacido bajo el signo de que haga lo que haga, nunca pasa indiferente ante los demás. En parte por ese disco duro que guarda en su cabeza, con muchos megas de memoria y otros tantos gigas capaces de procesar datos a inusitada velocidad. ¿Y la palabra? Prepárense. Esto sí es llevar el dardo en la palabra.

¿Quién era usted cuando le llamaron para la ONT?

Un médico con cierto prestigio. Por haber desarrollado un programa de diálisis domiciliaria, publicado bastante y gestionado bien la revista de la Sociedad Española de Nefrología.

¿Y quién era la ONT?

La ONT no existía. Era una entelequia que estaba en el Boletín Oficial del Estado, pero que nadie había sido capaz de ponerla en pie. Realmente lo único que heredé cuando me nombraron Coordinador Nacional de Trasplantes fue un nombre pomposo y unas siglas que sonaban bien, pero que no eran nada.

En algún lugar trabajaría:

Éramos dos secretarias y yo, en una sede con una serie de muebles y máquinas de escribir que pusieron para que vieran que aquello no estaba vacío y dos minutos después de la inauguración con el entonces ministro Julián García Vargas las retiraron.

No les faltaría espacio:

Verdaderamente aquello era bastante grande. Eso hizo que algún colega me definiera como el nefrólogo con más metros cuadrados de moqueta del país.

Pero solo de moqueta:

Si. La verdad es que fue una definición no especialmente generosa.

¿Esperanzador comienzo no?

Uno de mis mayores problemas durante los primeros meses fue conseguir un teléfono. Un gran logro, que una de mis secretarias consiguiera que hicieran un agujero en la pared y nos pasaran un cable desde el Instituto Carlos III. Así tuvimos un teléfono con línea, naturalmente imposible de utilizar porque comunicaba continuamente. Y los móviles no existían.

¿Era esto un signo de desconfianza hacia su proyecto?

Simplemente un análisis de cómo funcionaba la Administración. Respondió como suele hacerlo habitualmente. No hizo nada hasta que los pacientes empezaron a protestar. En un acto inaugural los enfermos de diálisis tendieron una especie de "emboscada" al ministro García Vargas. Entonces decidió que había que hacer algo, porque algo debía ir mal.

¿Que interés podía haber en que no funcionara una idea así?

Interés ninguno. Simplemente el deseo de hacer putching ball con la Administración, un instinto muy primario del español. Recuerdo que un cardiólogo de Barcelona me dijo que el problema de los trasplantes en España era yo. Lo dijo cuando llevaba diez días en el cargo.

¿Internamente cómo se viven esos momentos?

Pues muy mal. Esas cosas siempre se viven muy mal. Pero en esta vida cuando te encuentras todo de frente, te puedes hundir o levantarte. Yo nunca he sido persona de tendencias a hundirme.

¿Qué tal anda de modestia?

No es una de mis principales virtudes.

¿Y de falsa modestia?

Tampoco. Cuando abordo un tema intento valorar las cosas en su justa medida. No voy ni por bajo ni por alto, ni de farol ni de falsa modestia, suelo poner todas las cartas sobre la mesa.

¿Usted estuvo pensado para la ONT o la ONT pensada para usted?

La ONT, tal como es, me la inventé yo y la desarrollé gracias a un grupo de gente muy entusiasta y comprometida. Si hubiera estado otra persona habría hecho otra cosa distinta, no sé si mejor o peor. Pero como la ONT me la inventé yo, me la inventé así.

Después de lo pasado ¿Cómo se vive cuando llega el éxito?

Muy satisfactoriamente. Aunque como siempre íbamos creciendo y había que crecer más, la verdad es que uno disfrutaba muy poco del crecimiento. Pero del derrotismo se pasó al triunfalismo y eso es agradable.

¿Lo reflejaron también en su persona?

Sin duda. Se reflejó en todo el Sistema. Eso pone de manifiesto que lo que más ayuda a triunfar es siempre el éxito. Cuando la tendencia negativa cambió, todo el mundo se subió al carro de algo que iba bien.

Usted siempre tan directo como transparente. Se le ve venir. ¿No le causa demasiados problemas?

Me ha causado más ventajas que inconvenientes. En general como la gente da más circunloquios de los debidos, cuando se encuentra con alguien como yo, que va directo, ya sabe a qué atenerse.

Así no le serán fáciles las tan políticamente rentables relaciones sociales:

No me gusta la vida social. La odio profundamente. Nunca he tenido habilidades sociales. Aparte soy profundamente tímido.

¿Y las obligaciones propias del cargo?

Sólo iba cuando me veía totalmente obligado. En la Administración hay mucha gente que se dedica a ir todos los días a cenas o inauguraciones donde se dicen frases ingeniosas. Yo prefiero estar en mi casa, entre otras cosas porque es donde estoy bien. Eso no siempre es entendido por este mundillo, que gasta mucho tiempo en esas cosas.

¿Cómo se vive que la aparten de la ONT que usted mismo creó?

Muy mal. Evidentemente se vive muy mal. Con una sensación de incomprensión fundamentalmente, de no entender por qué ocurre aquello. Luego se metaboliza y no pasa nada.

¿Duele mucho internamente?

Si, si, mucho. Porque uno entiende que se ha entregado totalmente, no por el concepto pomposo del país, sino por los miles enfermos que de no haberse creado la ONT estarían en diálisis o habrían fallecido. Entonces, que venga alguien sin el más mínimo conocimiento de la sanidad y lo desprecie todo, probablemente sea el ejemplo más grande de frivolidad sanitaria que he vivido yo en muchos años.

Durante mucho tiempo, incluso en sus apariciones públicas, siguió luciendo en la solapa un pin de la ONT:

Nadie tenía más derecho a llevarlo que yo, aunque me hubieran echado del Sistema. Lo que no le voy a contestar es por qué después dejé de llevarlo.

¿Se sintió políticamente acabado?

Nunca me he sentido políticamente nada. Me sentí injustamente tratado. Pero en este país hay una larga tradición de a la gente pionera en un campo, tratarla así. El problema no fue el primer momento, sino que después el Ministerio hizo que se me cerraran todas las puertas. Prácticamente me echaron de España.

¿Pensó que no volvería a ocupar un cargo político o de gestión?

No es que lo pensara, es que no tenía el más mínimo deseo, que no es lo mismo. Si uno coge un país con un problema enorme de gente muriéndose en lista de espera, contribuye de manera importante a ponerlo en el primer lugar del mundo, la única cosa en la que científicamente ocupamos este puesto, y después de eso a uno simplemente lo echan a patadas…

¿Qué pensaba?

Que el ejercicio de la política se ha convertido en la forma más baja de ejercer cualquier actividad profesional y no merecía la pena relacionarse con determinadas personas.

Entonces se interesa por usted el gobierno de la Toscana italiana y acepta:

Sí porque al menos era gente culta, educada y un proyecto razonable. Personalmente suponía apartarse de un universo del que te han expulsado y acercarse a alguien que te está diciendo que lo que tú sabes les puede ser útil.

¿Cuánto vale el dinero para Rafael Matesanz?

La verdad es que no mucho. Por lo menos a lo largo de mi vida profesional no ha representado mucho. No ha sido una de mis obsesiones en la vida.

¿En España se siente justamente recompensando por su labor?

En un determinado momento pensé que podía seguir ofreciendo a mi país mi experiencia, pero ese cordón se cortó. Mi oferta era muy clara, seguir trabajando en los trasplantes sin siquiera aspirar a mi puesto anterior. El que se me dijera de modo tan poco diplomático que no, es una forma de falta de reconocimiento. Pero el reconocimiento de enfermos, sociedades científicas, de la élite de la medicina e incluso de gente sin nada que ver con este tema, ese sí fue muy positivo.

¿Ha llegado a una etapa en la que dice lo que piensa que tiene que decir?

Sin duda. Una de las ventajas de no depender de una Administración específica es la libertad. A mi me ha costado muy duro esa independencia profesional y creo que me he ganado el derecho a disfrutarla.

¿Qué coste ha pagado?

He trabajado siete años con la Administración socialista y cuatro con la del PP. Cuando en el año 2000 salí de forma cataclísmica, en el fondo fue por mantener esa independencia. Eso en política se perdona mal. Cuando tienes una responsabilidad administrativa, lo has hecho razonablemente bien y no tienes carnet, pueden ocurrir dos cosas: si la persona es inteligente considera que eres independiente y si no es inteligente considera que eres del enemigo.

¿Qué le gustaría ser de mayor?

Me hubiese gustado no pasar por todos estos altibajos y ofrecer mi experiencia organizativa y de gestión al mundo de los trasplantes en España sin necesidad de estar en primera fila.

¿Y de más mayor, cuando se jubile?

Vivir tranquilo con mi familia y poco más.

Profesionalmente ¿A quién admira usted?

A muchos médicos y muchas enfermeras que están en los hospitales día a día haciendo una actividad callada que no sale en la prensa. En el fondo son los que hacen posible toda la sanidad. Eso tiene mucho mérito y no está bien reconocido.

Su actual estatus profesional ¿de qué es consecuencia?

Cada cual a lo largo de su vida acaba siendo resultado de multitud de cosas. De las dotes que uno ha recibido, las horas que le haya dedicado y también de la fortuna. Muchas veces el estar en un sitio o en otro es cuestión de mera fortuna.

¿Qué pregunta no le hubiese gustado que le hiciera?

No se la voy a decir. Aunque la tengo muy clara. Pero como toca aspectos profesionales personales, prefiero no contestar.

MUY PERSONAL

Definase a sí mismo: Mi característica fundamental es una voluntad de hierro con dosis de improvisación mediterránea.

Además de algo tímido en el fondo ¿no?: Si, muy tímido. Soy una persona muy introvertida, que hace esfuerzos por ser sociable.

Duro por fuera...¿Y sensible por dentro?: Mucho, mucho.

¿Hasta donde?:Demasiado porque determinadas cosas me hacen mucho daño y luego me cuesta mucho recuperarme. Lo de la sensibilidad es un defecto evidente para andar por la vida.

¿Racional?: Muchisimo.

¿Organizado? uchísimo también. Yo si sé hacer algo en esta vida es precisamente organizar.

¿Su humor es el de la ironía?Si muy británico. Dentro de esa mentalidad germánica con tintes mediterráneos, el humor es británico.

¿Como padre?Lo mejor que me ha ocurrido en mi vida es mi familia, tanto mi mujer como mis hijos. De eso estoy convencido hace muchos años. Posiblemente mis hijos deben verme como un padre duro, pero que a la hora de la verdad no mata una mosca.

¿Tanto viaje no es un impedimento?Me dedico mucho a la profesión pero en el fondo estoy mucho tiempo en casa. Incluso hasta en mis momentos más comprometidos he procurado estarlo. Hay una serie de órdenes de valores en la vida y esos no se pueden perder nunca.

EN POCAS PALABRAS:

Se considera usted exageradamente: Serio

Se considera usted moderadamente: Entusiasta

Se considera usted mínimamente: Depresivo

Lo que más le gusta de la vida: Las cosas bien hechas

Lo que menos le gusta de la vida: La falta de seriedad en los demás

De qué se alimenta su corazón: De ATP (adenosíntrifosfato)

Qué canción suena en su cabeza: Cualquiera de los Beatles o Mozart

De qué color son ahora sus sueños: Azul cielo

La cita que más influyó en su vida: Cuando me llamaron para la ONT

Algo que no haría nunca: Engañar a mi familia o mis amigos

Algo que nunca podría dejar de hacer: Levantarme después de haber tropezado

Qué le produce ternura: Un niño

Que le produce rabia: Alguien que sólo piensa en su provecho

A qué le tiene miedo: A la enfermedad

© Alvaro Cabello Longué 2002