La próxima vez que tenga una pastilla en su mano, mírela detenidamente. Piense que comenzaron a hacerla hace diez años. Eso se tarda habitualmente desde que se inicia la investigación hasta que llega a la farmacia. Sólo en Europa, más de 82.000 científicos investigan actualmente algún remedio curativo.

Según Farmaindustria, hacer un medicamento nuevo cuesta por término medio 600 millones de euros (100.000 millones de ptas), lo mismo que fabricar cuatro Airbus A340-300s.

De cada diez mil moléculas investigadas, sólo una acabará convertida en nuevo medicamento. Ahora bien, ¿cuál es el camino desde la molécula hasta la pastilla? El primer paso es mezclar principio activo y excipientes. Pero… ¿Cómo hacerlo para que la sustancia que cura quede uniformemente repartida por toda la pastilla?. Es algo muy complicado, sobre todo cuando la cantidad de principio activo a mezclar con el excipiente es muy pequeña. Se hace mezclando muy poco a poco, en un recipiente donde se mezcla el principio activo y el excipiente para, por ejemplo, 10 millones de comprimidos. Los equipos de mezclado los hay de hasta 500 kilos e incluso más grandes. ¿Cómo se consigue que en una mezcla de 500 kilos el principio activo quede repartido uniformemente? Mezclando kilo a kilo hasta conseguir el total".

Ese "total" también conviene analizarlo. ¿Cada medicamento que nos tomamos, cuanto tiene de sustancia curativa y cuanto de excipientes? Cada vez los medicamentos tienen más excipiente y menos principio activo, sencillamente porque este último cada vez es más potente. Hay comprimidos que llevan hasta un 90% de excipientes, para que el medicamento final tenga los 5mm de tamaño mínimo que se necesitan si queremos que sea fácilmente manejable.