Los dedos de la mano presentan en su superficie interna un dibujo, formado por una serie de curvas de estructura inalterable. Modificar el diseño de estas líneas es, sencillamente, imposible, tanto por enfermedad como por propia voluntad. En caso de quemadura o abrasión , vuelven a formarse tras la cicatrización.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados