Que cada uno lo interprete como quiera. Porque en este caso, no sé si hacerlo como una exaltación de la virilidad del hombre, o de ese afán por deprestigiarlo que se empeña en convencer de lo poco que vale su contribución en eso del embarazo. Sea como fuere, parece que cada día somos menos necesarios. Y si no, lean:

"Lo que ha dado lugar a los teólogos, a los jurisconsultos y a algunos médicos a creer que una mujer podía engendrar sin la aplicación de las partes naturales del hombre, son sin duda las historias que Averroes, Amatus, Lucitamus y Delrio nos han dejado por escrito de una joven que quedó embarazada por haberse bañado en el agua donde se había polucionado, de otra que quedó embarazada por las caricias de una de sus compañeras que salía de los brazos de su marido y, por fin, de una muchacha que se encontró embarazada, pues su padre polucionó por casualidad en la misma cama donde ella dormía".

No somos nadie.