Se llama excipientes a las sustancias que contienen las pastillas y son necesarias para que la pastilla tenga su forma, color, consistencia, etc. ¿Cuántos tipos hay y para qué valen?

Diluyentes: aumentan el tamaño cuando la dosis de principio activo es muy baja, porque el medicamento resultaría tan pequeño que no se podría manejar. Pueden aumentar el tamaño del principio activo incluso 1.000 veces.

Disgregantes: deshacen el comprimido, porque una vez tomado no puede permanecer como tal para siempre, se tiene que desmenuzar.

Solubilizantes: favorece la disolución del fármaco. Una vez disgregado o roto, el principio activo se tiene que disolver para que se pueda absorver.

Absorventes: a veces el principio activo es líquido y, sin embargo, se quiere hacer un comprimido sólido. La forma de que un comprimido pueda tener en su interior un principio activo líquido es mediante los absorventes, que abosorven el líquido como una esponja.

Aglutinantes: los comprimidos se hacen aplicando presión al polvo que contiene el principio más excipiente. Pero esto no es suficiente, porque se acabarían deshaciendo. Para evitarlo se usa el aglutinante, un agente con aspecto de goma y que tiene propiedades adherentes.

Lubrificantes: sirven para que en el proceso de fabricación la mezcla de principio activo y excipiente resbale bien por las máquinas y moldes donde se hacen las pastillas.